Hay algo casi mágico en el ritual previo a un concierto. El olor a crepe mezclado con cerveza, las camisetas de la banda que llevas esperando años, el brillo de los piercings bajo las farolas. Pero luego está lo otro: dar cuarenta vueltas con el coche, maldecir en arameo y acabar aparcando en un descampado que ni aparece en Google Maps. Si has vivido esa escena, entenderás por qué la noticia de que Avilés prepara 1.767 plazas de aparcamiento para los conciertos de El Último de la Fila y Aitana me ha hecho sonreír con esperanza.

No es un número cualquiera. Es un despliegue logístico que habla de cómo las ciudades medianas están aprendiendo a abrazar los grandes eventos musicales sin que el caos vehicular se las trague. Y créeme: cuanto más crece la fiebre del directo, más necesario se vuelve este tipo de planificación.

La fiebre de los conciertos en directo: un fenómeno imparable

Desde que las restricciones sanitarias quedaron atrás, las cifras de asistencia a conciertos se han disparado. Según la Asociación de Promotores Musicales, en 2023 se superaron los 35 millones de espectadores en festivales y giras en España, un 28 % más que antes de la pandemia. Y el perfil del público es cada vez más diverso: desde el nostálgico de rock español hasta los fans del pop actual, pasando por quienes lucen tatuajes, piercings, ropa alternativa y una energía que desborda la pista.

Parking para conciertos: cómo Avilés habilita 1.767 plazas

Avilés no es Madrid ni Barcelona. Pero precisamente por eso, su apuesta por acoger citas masivas tiene un mérito especial. Cuando tocan nombres como El Último de la Fila —banda que marcó a toda una generación— o Aitana —artista que llena estadios con una legión de seguidores—, la ciudad entera se transforma. Y ahí es donde la logística se convierte en protagonista silencioso.

Avilés se prepara: el reto logístico de 1.767 coches

Que un ayuntamiento habilite casi dos mil plazas expresamente para dos conciertos no es habitual. La medida, coordinada por la concejalía de Movilidad, incluye bolsas de estacionamiento distribuídas en varios puntos estratégicos de la ciudad, conectadas mediante lanzaderas de autobús y refuerzo del transporte público. La idea es sencilla pero brillante: que nadie se pierda el primer acorde por estar atrapado en un atasco.

Hace años, recuerdo un festival en una localidad similar donde la falta de previsión convirtió los arcenes de la autovía en un parking improvisado. El resultado: multas, coches dañados y un cabreo monumental que empañó el recuerdo del evento. De ahí que celebre que Avilés tome nota y ponga sobre la mesa un plan de movilidad serio, con agentes de tránsito, señalización específica y hasta zonas reservadas para personas con movilidad reducida.

¿Cómo se diseñan los planes de movilidad para conciertos?

Detrás de esas 1.767 plazas hay semanas de trabajo conjunto entre el ayuntamiento, la policía local, Protección Civil y los promotores. Se analiza el aforo esperado, el origen del público (muchos llegarán de fuera de Asturias) y las vías de acceso más colapsables. A partir de ahí, se decide qué solares municipales se pueden adaptar, qué calles se cortan y cómo se refuerza la flota de autobuses urbanos.

Un detalle importante: estas habilitaciones no solo facilitan la vida al público, también evitan conflictos con los vecinos. Nada crispa más que despertarte un domingo con tu plaza de garaje bloqueada por un coche desconocido. La comunicación previa y la delimitación clara de zonas mitigan esa fricción.

Consejos para no fallar en el parking (ni en el disfrute)

Si tienes entrada para alguno de estos conciertos en Avilés, aquí van algunas sugerencias probadas por la experiencia:

  • Llega con antelación. Suena a tópico, pero llegar dos horas antes te permitirá aparcar sin prisas, tomar algo y empaparte del ambiente. Las colas en los accesos se forman rápido.
  • El transporte público siempre gana. Los refuerzos de autobús y las lanzaderas desde las zonas de aparcamiento disuadirán a más de uno. Deja el coche en el parking habilitado y olvídate de buscar sitio cerca del recinto.
  • Comparte vehículo. Cuantos menos coches circulando, mejor para todos. Además, es una excusa perfecta para ir calentando motores con amigos.
  • Revisa la info oficial. El ayuntamiento suele publicar mapas actualizados y avisos en tiempo real en sus redes sociales. No te la juegues con el GPS.

El Último de la Fila y Aitana: dos mundos, un mismo latido

No puedo evitar pensar en lo curioso que es que una ciudad como Avilés reúna en un mismo mes a dos artistas tan distintos. El Último de la Fila, con esa mezcla de rock, pop y letras llenas de poesía callejera, representa la banda sonora de muchas juventudes que hoy peinan canas. Aitana, en cambio, encarna el pop fresco, la generación que vibra con coreografías y letras emotivas. En común, una pasión innegable por el directo y un público que llenará calles, bares y, por supuesto, parkings.

¿Y sabes qué me gusta imaginar? Que entre esos 1.767 coches aparcados habrá fans con tatuajes de Manolo García en el brazo y chavales con glitter y tops de lentejuelas, todos compartiendo el ritual previo. Porque al final, un concierto es un espacio donde las tribus se mezclan, y la logística —aunque suene menos glamuroso— es el hilo invisible que lo hace posible.

Así que la próxima vez que llegues a un evento multitudinario y encuentres sitio para aparcar en tiempo récord, no lo atribuyas a la suerte. Detrás hay alguien que ha trabajado para que tú solo tengas que preocuparte de cantar.